lunes, 4 de agosto de 2025

OtroLunes » ¿Por qué no me gusta Martin Amis?

OtroLunes » ¿Por qué no me gusta Martin Amis?

 


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Los actores no tienen la culpa de habernos brindado esta desastrosa sucesión de despropósitos. Asistimos a una imágenes y secuencias (¿metafóricas?) soporíferas. Y tú te vas diciendo: a ver si esto mejora, a ver el ritmo, a ver si... pero nada. Se le da vueltas a un vacío pretencioso que te roba dos horas de vida y la posibilidad de sustituirla por una lectura interesante. Los últimos minutos ya son la traca final: la incongruencia de lo que podría ser mejorable, la guinda en el pastel (amargo). Pero igual esto es un ejemplo de qué no debe ser una película. Entonces me callo.

domingo, 15 de junio de 2025


 

Nos golpeó el olor nutricio de la mierda del bebé, rotundo como un hexámetro de Virgilio.  

(“Mil ojos esconde la  noche”  Juan Manuel de Prada)

 

Juan Manuel tenía  la imagen, los personajes también, la acción, aunque era más bien estática—lo único que se movía era el olor—,no le ofrecía mayor dificultad, o eso creía él. De manera que empezó  con ese “nos” que, en este caso, se refería a los dos, a la pareja que se encontraba en el lugar y que  serían sujetos pacientes de la acción del verbo y de lo que llevaba consigo  (como más adelante se verá). Pues , aunque ese “nos”  parece que recibe indirectamente  la acción del verbo, en realidad, es quien la padece y sufre porque el verbo así lo manifiesta  ( ¡y de qué manera!) “nos golpeó”; que llega de repente como un gancho a un boxeador a punto de besar la lona. Pero todavía no sabemos qué es lo nos golpea, esperamos quizás  un puñetazo a traición, una teja desprendida, un coche sin frenos. Nada de eso: es “el olor” y no un olor o este olor, sino ese “el”, que abarca a todos los olores pero que aquí queda reducido a uno en concreto. Además, lo que golpea es un olor, no una fragancia, (claro está que tampoco dice peste o tufo porque ya nos pondría sobre aviso  de algún aspecto desagradable)  ni un efluvio. La siguiente palabra “nutricio” parece que nos da una pista de ese olor como de algo sustancioso, que alimenta; como esos olores de las cocinas caseras que desprenden en el ambiente la carne y la sal de vida. Porque un “olor nutricio”  debe ser bueno, si es algo que alimenta, da vida, por tanto no espero, de ninguna manera lo que viene después


“ de la mierda”, separado por la palabra “nutricio” . Desde luego  JM se ha cuidado de  escribir juntos “olor “ y “de la mierda”, eso lo hubiera hecho cualquiera, ahora bien , poner entre las dos palabras “ nutricio” hace que el cerebro piense  en positivo para caer repentinamente en la mierda ( con perdón) pues “nutricio” y “mierda” no casan, pertenecen a esferas distintas. Y ahora viene y acota el origen de ese olor (recuérdese que no dice ni tufo, ni fétido o asqueroso); y no espero que venga de un bebé ¿Qué es lo que espero como un ingenuo? Espero  que la mierda sea de un tipo desagradable que ha cagado recientemente en el jardín  o que todavía lo esté haciendo; pero no es así,  es mierda de bebé, que bien podría haber dicho “caca” o “caquita” para restarle importancia o disminuir el efecto de ese olor, aunque la mierda, mierda es, para  qué nos vamos a engañar. Pero no, y ahora viene la segunda parte que califica a ese olor y además al verbo; es decir, golpeó rotundo y olor rotundo, es decir, concluyente, definitivo, categórico, no hay nada que lo supere, incluso rotundo es más concluyente que nauseabundo, la elección no ha sido al azar.

  Esta segunda parte  se inicia con “rotundo” que a su vez, tiene una comparación nada común: aparecen “hexámetro “ y Virgilio” y aquí no entro  en definir ese tipo de verso, valga de muestra un ejemplo para comprobar lo acertado de la comparación (con el olor, que hasta aquí llega) 

quadrupe/dante pu/trem soni/tū quatit/ ungula/ campum

«con sonido de cuatro patas, el casco sacude la llanura desmoronada»

 

  Es decir, el verso de Virgilio es rotundo .Obsérvese que en este verso hay sonido y movimiento, no se necesita más para  apreciar  a los caballos cabalgando por los campos después de la batalla o antes, y si me apuran, la sangre de los muertos y vencidos.

 En definitiva, desde una palabra “olor”, JM nos lleva lentamente hacia lo grandioso y lo extraño: la mierda y el hexámetro, pero no una mierda cualquiera sino la de un bebé, ni un hexámetro anónimo sino el de Virgilio.

 

Y no digo más sobre esto.

 

miércoles, 27 de enero de 2016

El club del fraude

Ayer salió a relucir esta película que tenía olvidada en algún lugar de la cuarta neurona del segundo sector cerebral izquierdo, y digo que salió a relucir porque llegamos a ella a través de "Regresión", la infumable película de Amenábar.
Disparidad de opiniones sobre ambas, aunque a estas alturas ya sabemos hasta donde ha llegado "Regresión": a quiero y no puedo, a sorprender al espectador, al incauto, claro.
El caso de "El club de los poetas muertos" también sorprende a los incautos, a aquellos que creen que el cine es literatura o al revés. Leo algunas críticas laudatorias y, por supuesto, no coincido.Sobre todo, con aquellos a los que se les quedó pegado el soniquete de "Oh capitán, mi capitán", pues ni en el más idílico "locus amoenus" el proceso de enseñanza y aprendizaje deriva en esta farsa.
Aquí no critico interpretación, eso no es interesante porque una mala interpretación lo único que puede hacer es arruinar una buena película, pero no al contrario, como es el caso.Todos actúan muy bien, y se lo creen, que es lo importante para el director y para quien pone la pasta y espera resultados económicos, pero el espectador , además espera que lo que está viendo no sea un fraude: un profesor subido en una mesa admirado por estudiantes entusiasmados con la poesía.. y yo voy y me lo creo. ( ¿No tengo que creerlo?)
Quo usque tamdem críticos* abutere patientia nostra? ¿Hasta cuándo vais a eludir el parafraseo y llamar a las cosas por su nombre?
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
… Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
(Juan Ramón Jiménez, para quien todavía no lo supiera)
* Los que cobran por hacer críticas


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